Tarde nublada y húmeda del año 253 n. e. en Roma. Hace apenas unas horas Valeriano ha sido proclamado emperador. Orígenes yace en una tumba sin nombre en Tiro. Pérgamo ha sido devastado por un terremoto.
Plotino y sus discípulos Firmo, Longino Amelio y Ragaciano
conversan animadamente en el domo del senador Patroclus
Los sirvientes ofrecen paladeos y libaciones
El coloquio apremia con un escarceo
Firmo trae las palabras de Sócrates en El Banquete: “El amor no es bello ni laudable si no es honesto”
Tal pareciera que un juicio tan asertórico fuese dado (si bien hay cosas –no dadas– que moran en el alma)
En los límites de esta antinomia la comitiva concuerda: lo no dado ya indica una conciencia de lo dado
(es lo que se llama anticipar)
Ragaciano aplaude entusiasmado.
Plotino continúa (en Enéadas): Por sí mismo no puede volverse el amor objeto. Sólo un sujeto puede hacerlo tal
Amelio, callado hasta ahora: ¿Qué busca el amor Plotino?
Plotino: Busca cómo aplicarse a cada detalle de lo amado
No desesperes Amelio (el ayo extiende la mano)
Sucede que lo que no ocurre no puede estar dado –ahí se cuela lo ficticio
Longino: ¡Ay! Pero entonces la ficción misma procede de algo que ya estaba ahí… y no de nada
Firmo: Nada de suyo es objeto
Longino (perturbado): ¿Te refieres al amor filial que siento por mi hermano Macio
al cupido que expreso por mi Pomponia
al amor ansioso de Potos
al incontrolable afán de Hímero, al ludus divertido de la juventud
al pragma del buen hacer
al amor en sí
o el eros divino del Banquete?
Plotino (enfático): No, en el amor me refiero no a distintos tipos
sino a ese único que se basta por sí mismo
Todo lo que es múltiple tiene necesidad de cuanto le constituye
Empero
debe haber UNO que no necesita
ni de sí ni de ninguna otra cosa
Amelio (como quién no quiere la cosa mientras masca uvas): ¿Ah sí?
Así —Plotino ratifica:
De aquí se sigue que ni el amor se cierra al conocimiento, ni sale a su encuentro
no se resiste al sujeto amante
más si éste
hiciera del amor su objeto…
¡ya lo objetaría!
Firmo, frustrado: Es harto confuso
“Si hay nubes habrá lluvia”
o “de la bellota sale el roble”
parece ser un encuentro adecuado entre idea y realidad
¿No lo crees?
(busca el joven en vano una respuesta inteligible)
Plotino, suspiro de disnea en cadencia pírrica:
Firmo ¿no hay acaso nubes sin lluvia y bellotas sin robles?
Amonio Saccas advertía en Teodidaktos,
El objeto del amor no se agota jamás en su ser amado
amor no es cosa idéntica
a que se haga de él un objeto
–o por igual
a que se le objete.
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